Enamorados parte 3

¿Qué ha hecho latir tu corazón a lo largo de los años?

Dios siempre prepara algo para ti.

Tal vez es esa caricia de alegría que sientes al despertar.

¿Qué tal cuando te sientes abrazado por un hermoso amanecer?

Quizá un día nublado y con lluvia, cuando te sientes derrotado por la semana.

O qué tal cuando contemplas un atardecer y todo dentro de ti desea descargar sus problemas enteros y encontrar una solución a la necesidad.

A veces es a través del dolor, o del grandioso hecho de vivir y tener amistades.

¿Y qué si tenemos ojos que buscan el romance que Dios ha preparado?

¿Estoy dispuesto a dejar que la pasión se levante en mí?

Seguramente te pondrá nervioso.

Pero, ¿estás dispuesto a que la belleza de Dios sane tus heridas más profundas y transforme tu interior?

Es difícil sanar las heridas, sobre todo aquellas que creíamos sanadas, pero simplemente estaban ocultas; aquellas que, cuando descubrimos nuevamente, notamos que siguen sangrando.

Pero es en esta humildad y disposición a una nueva vida que nos dejamos en manos de Dios para que Él sane todo dentro de nosotros.

Dios nos atrae y nos habla con tanto amor para invitarnos a Él.

No a una serie de reglas y religiones; no a cuadrados y líneas; no a lo monótono y cuatro paredes.

Yo me acerqué a Cristo no porque estuviera buscando religiosidad, sino porque estaba buscando el amor verdadero.

La religiosidad llena tu intelecto y orgullo moral,

pero Jesús te lleva a la vida que emana de Su corazón.

Aquella vida que procura con tanto amor.

Si deseas entrar en esa vida, hoy está disponible para ti.

No tengo los pasos correctos ni el “life hack” perfecto, pero sé que si hoy le pides que abra tus ojos a la verdad, la verdad te hará libre y podrás vivir por la eternidad en Su amor.

Cuando la venda es quitada de nuestros ojos, no dudaremos ni un momento en dejar que Dios tome el control de nuestras vidas…

ojo ahí, algo dentro de ti probablemente puso un seguro,

amamos tener el control, pero yo te aseguro que solo Dios puede guiar tu vida de la manera perfecta.

Él no toma el control para ser un dictador, pero le entregamos el control que merece tener para dirigirnos a lugares profundos donde conoceremos cada vez más el perfecto amor que ha preparado.

En mi historia, cuando soy consciente de que es mejor que Él guíe mi vida, Él se hace más presente y logro entender que Él nunca perderá el cuidado de mi alma,

tengo que soltar el control y dárselo al único que me puede guiar con amor y compasión hacia el lugar en que yo debo estar.

Saber que Él me cuida como un Padre lleno de amor fue lo que trajo descanso a mi corazón.

Tampoco es fácil, pero confiemos en que su camino es mejor, confiemos en que su plan es suficiente y, sobre todo, confiemos porque Dios nos enseña en sus brazos y nunca en la lejanía.

“Yo con amor enseñé a andar a Efraín, tomándole de los brazos…”

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